viernes, 12 de septiembre de 2008

Trillo- Vargas Llosa


Trillo, Carlos Argentina
Según Ballard - y lo decía ya en 1970- cada vez más en nuestros día la realidad se percibe a través de la ficción . El autor de "El Imperio del Sol" sostiene que en el siglo pasado el mundo exterior era la realidad y el interior de la gente, sus sueños, sus esperanzas, sus ambiciones, y constituía el dominio de la fantasía y la imaginación. Pareciera que hoy los roles se han invertido: todo lo exterior se nos aparece transformado en show de TV, en espectáculo. Cada vez es menos necesario que el escritor invente un contenido ficticio. La ficción ya está aquí afuera. La tarea del escritor es inventar la realidad que está adentro. ("Página 12", 24/7/94)


Trueba, Virginia
Para escribir literatura se necesita una clase de rencor o de rabia que suele estar muy cerca del rencor del trepa, a veces es rencor social y otras es rencor existencial, rencor porque la vida podría haber sido más amable con uno, con una. Digo que estas emociones, que creo haber experimentado, están cerca del rencor del trepa porque, en el fondo, se espera obtener del encierro y la loca perseverancia que exige la escritura una cierta rentabilidad. Creo que esto es lo general, que la mayoría de los novelistas y poetas en algún momento de decaimiento han obtenido energía de esas emociones. Hablo todo el tiempo de los que escriben, diríamos, con la convicción de que tienen algo que decir distinto de lo que los grupos dominantes encargan cuando piden libros de recetas de cocina, guiones de series de televisión, novelas premiables o, en fin, ese tipo de productos. Esos otros autores no necesitan rabia porque, por decirlo de un modo materialista, ya saben cuánto les van a pagar. La rabia ayuda a compensar la incertidumbre, y de verdad que digo todo esto sin el menor cinismo, creo simplemente que así es como sucede. ¿Cómo querría que sucediera? Me gustaría poder llegar a escribir un día sin rabia, como esos hombres de los que hablaba Bertolt Brecht: "En una mañana gris se levantan hombres en las habitaciones repletas de grises casas de inquilinato, toman un tarro de pintura y se dirigen, en pequeños batallones, hacia las vacías calles de la gran ciudad. Colocan a uno de ellos como centinela en la esquina y comienzan a cubrir una pared con grandes y torpes letras. Se comportan con cuidado, pues están en territorio enemigo; si se los descubre, caerán sobre ellos y los matarán rápidamente... si tienen suerte. ¿Por qué escriben? Si no los sorprenden, podrán leerse en la pared, durante algunas horas, tres letras: KPD (Partido Comunista Alemán). ¿Qué resultados esperan de esto? ¿Se reirá el lector si lee que esos hombres hacen eso por encargo de razón?". El texto de Brecht se refiere a una situación política mucho más conflictiva y, por lo tanto, más dramática. Ese dramatismo hoy no existe, pero sí la voluntad de llegar a escribir un día sin ninguna rabia, tan sólo por encargo de razón.


Truffaut , Francois Francia
He aquí la razón por la que soy el más feliz de los hombres : realizo mis sueños y me pagan por eso, soy director de cine. Hacer un film es mejorar la vida, arreglarla a nuestra manera , es prolongar el juego de la infancia, construir un objeto que es a la vez un juguete inédito y un recipiente en el que uno ubicará , como si se tratara de un ramo de flores , las ideas que uno siente actualmente , o de modo permanente. Nuestro mejor film es quizás aquel en el que nos arriesgamos a expresar, voluntaria e involuntariamente, nuestras ideas sobre la vida y sobre el cine. Sólo cuenta el resultado, es decir:el bien que el director de cine se hace a sí mismo y el bien que les hace a los otros." ("El placer de los ojos", Cahiers du Cinema)


Twain, Mark Estados Unidos
La diferencia entre la palabra justa y la casi justa es la misma que entre un rayo y un bichito de luz .

Tyler Anne Estados Unidos
Yo no elegí ser escritora. Más o menor, me caí dentro de ello
Es cierto que escribir es solitario …pero te sorprenderías descubriendo cuanta compañía te pueden hacer un grupo de personajes imaginarios una vez que los conoces bien . (A Reader's Guide to "A Patchwork Pantry," 1998)

Ueland, Brenda Estados Unidos
Tengo dos reglas que sigo siempre: decir la verdad y no hacer nada que no quiera hacer . Esto vale tanto para escribir como para cualquier otra actividad en la vida . ( writerswrite.com)
Lo que uno debe sentir cuando escribe bien no es algo heroico como Lord Byron en la cima de la montaña, sino más bien como un niño enhebrando collares en el jardín de infantes : feliz, concentrado, tranquilo y silenciosos poniendo una cuenta atrás de la otra. (If You Want to Write, 1938).
El interés por lo escrito produce un contagio inmediato . El escritor expresa lo que siente su verdadero yo ; el lector lo lee y al instante se contagia . Ambos tienen el mismo sentimiento.
Ese es el secreto,de hechizo, de la fascinación . Para escribir hay que hacerlo con el tono con el que uno le cuenta a un niño una gran mentira.
¿ Y por qué debéis hacer todo esto? ¿ Por qué tendríamos que utilizar nuestro poder creativo y escribir , o pintar o tocar música? Porque no existe nada mejor para lograr que la gente sea generosa, divertida, enérgica valiente y compasiva, porque es el mejor modo de conocer la Verdad y la Belleza es tratando de expresarla . Y, ¿Cuál es el compromiso de la existencia? Pues es descubrir la Verdad y la Belleza y compartirla con los demás. ( “Si quieres escribir” , Editorial Magoria, España, mayo 2000)

Urbanyi, Pablo Argentina
Uno no debe buscar un tema , sino que el tema debe venir a uno", había dicho Borges. Logré olvidarme del Premio Nobel, y me puse a trabajar. Quizás sería mejor decir a escribir, el verdadero trabajo , doloroso y duro, viene después de la creación. Con la ilusión de todo escritor que cree resolver sobre el papel lo que no resuelve en la vida surgió la primera versión de "Silver". Trampas de la creación; pesadillas y amarguras hechas papel. El cuento quedó en el cajón del escritorio durante dos años." ("Página 12", 24/7/94)
van Steen, Edla Brasil
Si alguien contara mis historias , yo tal vez no sería escritora

Vajnicer, Silvia Chile
Como mi personaje central , Ada, yo quería, - en realidad ,desfallecía de ganas de- volver a esa isla fabulosa que , como ella, había visitado tiempo atrás. Pero a diferencia de Ada, no podía. Y en mi frustración , recurrí sin darme cuenta a la única ventaja- entre las innumerables miserias - que puede tener un novelista respecto del resto de los mortales: como me era imposible viajar a la isla, empecé a escribir una historia en la que una mujer viajaba a la isla. Y así volví a ese lugar que, asombrosamente, a pesar de los diez años transcurridos desde mi estadía, encontré intacto dentro de mí. sobre "Música para olvidar una isla", ("Página 12", 11/93)

Valadés, Edmundo Argentina
Si uno se cree , o se siente, escritor , uno ambiciona decirlo todo. Esa es la ambición final, y primera, de todo escritor. Y donde es más posible, es en la novela, que como género permite acumular toda una serie de elementos, vivencias, personajes que el cuento no permite . El cuento sólo permite lo mismo en un caso como el de Juanito: sus cuentos tiene una temática, unos personajes, una violencia, un despojo y una presencia de la muerte que , bueno, cuando se puede hacer un libro como él lo hizo, es como si uno hubiese escrito la novela que todos hemos soñado. Me da miedo el acto de escribir. También puede ser que uno sucumba ante la pereza.Es un factor de peso, es muy grave. Porque el oficio de escritor exige una disciplina, un arrojo, una entrega ...No permite evasivas, no permite excusas y cuando uno, que ha tomado el hilo, lo tiene que seguir, tienen que jugarse la vida en las palabras . Hay que atravesarse a todo eso. Pero uno tienen muchas resistencias íntimas. Una flojera mental, una carencia de disciplina. Yo siempre fui una gente muy desordenada. Incluso, lo que escribí , lo escribí a saltos de mata. Escribir exige una entrega total. Una decisión total: decirse bueno, yo soy escritor, y tengo el uso de la palabra, pues voy a usarla. Puedo hacer una gran obra y no hacerlo, eso no tiene importancia, lo que importa es que yo exprese lo que quiero expresar y dé la vida por ello.

Valdés , Zoe Cuba
Fueron varias las cosas que me impulsaron a escribir . Cuando yo era joven, en Cuba existía la “ biblioteca itinerante”: libros que alguien traía del extranjero y que había que leer rápido para pasarlos de mano en mano para que diera la vuelta a la isla Uno de esos libros fue “La invención de Morel”,de Bioy Casares, que me deslumbró.Y otro que me marcó fue “Memorias de Adriano “de Marguerite Yourcenar. Para no perder el texto - ya que no había fotocopiadoras- , con mis amigos lo copiábamos a mano. Fue un tremendo ejercicio. Y creo que de tanto copiar no me quedó más remedio que ser escritora. Además, recibí una enorme influencia de mi familia . Me crié en una casa de mujeres solas y fuertes: mi madre , mi abuela y mi tía . Mi madre trabajaba, pero cambiaba mucho de empleo porque se dormía en el trabajo.Yo tendría doce años y la veía siempre con un libro inmenso, sin tapa, medio agujereado por las polillas, que leía mientras revolvía la olla con los frijoles. Todos pensaban que era un libro de cocina. Cuando lo terminó, lo lanzó sobre mi cama diciendo : “Lee este libro. Después de leerlo no hace falta leer más nada”. Era el Quijote. Mi tía era manicura. Frente a su mesita con su cacharrito de agua tibia, ella oía todas las historias de sus clientas con las que intercambiaba novelitas de Corín Tellado, que comentaba en voz alta, esperando que a ella le llegara el Príncipe Azul de las novelas. Y mi abuela, que quiso ser una gran actriz, volcó en mí todos sus deseos de llegar a ser alguien. Ella, sin saber francés, declamaba a Beaudelaire en voz alta diciendo : “¡Qué maravilla! No sé qué significa , pero no importa!” Tal vez por eso, para mí , la literatura es música. Detrás de cualquier libro hay un ritmo que vas descubriendo poco a poco. A veces reescribo interminablemente frases buscando el compás, sin que me importe el significado exacto de las palabras. Yo escribo las historias de golpe, muy rápido. Luego corrijo y recorrijo llegando a veces a nueve versiones distintas del mismo libro. Y hago todo ese esfuerzo buscando el ritmo ideal. Sangre azul es una novela lírica,estructurada como poemas. La nada cotidiana se convirtió en el poema que el personaje empieza a escribir, hasta que en un momento pasa a hablar en prosa y termina empatando con el poema con que empezó . Café Nostalgia es esa mezcla, también. Yo vivía en La Habana Vieja , y ese entorno me llenaba la imaginación de marqueses y duquesas. Además , como vivía muy cerca de La Bodeguita del Medio,vaía pasar a Nicolás Guillén y a Lezama Lima , a quien de pequeña le tiraba migas de pan del balcón de mi casa sin saber quién era . Cuando supe quién era , me avergoncé muchísimo. Ahora, en cambio, creo que es una historia bonita. Y le debo mucho al cine por haber ganado un premio de guión , por haber escrito un guión de una novela que tengo inédita, y porque por haber trabajado en la revista Cine Cubano y haber defendido el film Fresa y Chocolate me tuve que ir a vivir a París, de donde no me dejan volver a Cuba. (Conferencia del 10/3/99)


Valenti, Mark Estados Unidos
Teclear es sensual


Valenzuela, Luisa Argentina
Creo que esa risa, resonando en alguna zona oculta de mi cerebro, me llevó a escribir, sabiendo que detrás de todos los desgararramientos de la escritura- como decía Murena- hay una rara, preciosa felicidad. Todo lo que pueda enriquecer los ritmos, bienvenido. Pero hay que andar con mucha cautela y hacerlo a sabiendas."A los veinte años, cuando empecé a escribir en serio, me deslumbró el hecho de ir viendo la historia como quien va al cine. Era muy joven, visualizaba imágenes. Ahora que le tengo tanto respeto al lenguaje, las palabras van configurando el texto. Es, digamos, el síndrome de Juana de Arco: oigo voces. Y de golpe tomo la connotación de una palabra por el rabo y la frase se transforma a mitad de camino y con ella todo lo que viene después. Resulta una aventura emocionante, un caminar por la cuerda floja, al borde del abismo. Yo misma me sorprendo. Mientras escribía "Cola de Lagartija", cada tanto sentía que me iba a ser imposible salir del atolladero, que había creado situaciones irresolubles. Pero cada uno de esos nudos tiene forma de desatarse: el inconsciente es sabio. Algo sabe de nosotros, algo tiene la manija de la historia, y es ahí cuando siento que estoy escribiendo bien: cuando sigo un diseño inexorable. El inconsciente sabe dónde está la historia, cómo se ha de armar. Lo entendí desde mi primer novela. Hay que sonreír cuando en la página 20, por ejemplo, hacía alusión a algún detalle sin importancia que tomaba valor , inesperadamente, en la página 83.Y lo vi funcionando en todo su esplendor en Aquí pasan cosas raras, una colección de cuentos que escribí en un mes, yendo a los cafés más porteños a inspirarme.De golpe, anotaba un frase en apariencia absurda que, si no me impacientaba y tiraba con cuidado, era la punta de un hilo que traia consigo el tesoro de un final sorprendente.
Escribir sí pienso que requiere valentía. Hay que dejar llevarse en pos de una incertidumbre . ¿Qué tal si al cabo de trescientas páginas uno descubre que no hay nada?La metáfora no la conozco de antemano. La descubro a medida que voy escribiendo, cuando voy permitiéndole que aflore. Después corrijo, retrabajo el texto, establezco el equilibrio. Pero me interesa decir lo que se resiste a ser dicho, quisiera abordar lo inefable, conectar las corrientes subterráneas. Todo siempre está ya dicho, lo único que podemos hacer los escritores y escritoras es iluminar de manera diferente establecer conexiones. Creo que el escritor es un ser marginal, que el margen es un buen lugar para la escritura.Generalmente trato de escribir de un texto de un tirón , de dos tirones o de diecisiete tirones. A veces, cuando pierdo el hilo, me asusto, digo :"llegué hasta acá, no sé seguir, me excede.Cuando me asusto no lo tiro, porque ahí estoy tocando algo de verdad. El momento del día más apropiado para escribir lo encuentra el propio texto. Yo que soy tan desorganizada, me vuelvo rigurosa cuando escribo una novela. Porque estar en novela es como estar enamorada, es un estado que necesita un ritmo y una dedicación. Escribí Como en la guerra en Barcelona, de noche, creando una Barcelona mítica. En cambio , la novela negra con argentinos , que merece ser de noche, fue escrita de mañana : por la noche me daba miedo, creo, meterme en esos universos tenebrosos.Cortázar había dicho una vez que se sentaba a escribir un cuento como quien se saca de encima una alimaña. ("Página 12", 21/11/93)
Escribo para mí, escribo a partir de alguna pregunta que me planteo, y lo hago para tratar de entender . Escribo para asombrarme, para descubrir, para sacar de alguna zona inexplorada que podríamos llamar inconsciente algo que hasta el moneto ignoraba saber”
Creo que la verdadera literatura sirve para divertir, pero no en el sentido de entretener , sino en el sentido de apartar, alejar , desviar la mirada hacia otra región insospechada.
La escritura es una maldición de tiempo completo. ( “ Peligrosas palabras” Temas, 2001)


Vargas Llosa, Mario Perú
Escribo porque soy desdichado. Escribo porque es una manera de combatir la desdicha . Creo que los temas eligen al escritor . Siempre me ha parecido que las historias se me imponían y yo no podía ignorarlas , porque de alguna manera oscura se relacionaban con alguna experiencia fundamental...no podría decir exactamente cómo. Por ejemplo, el tiempo que pasé en el Colegio Militar Leoncio Prado, en Lima , cuando era muy joven, me produjo una verdadera necesidad , un deseo obsesivo de escribir. Fue una experiencia extremadamente traumática que en muchos aspectos señaló el fin de mi infancia . Supongo que esa experiencia ejerció influencia sobre mí y estoy seguro de que me produjo una verdadera necesidad, un deseo obsesivo de escribir. En todos mis libros nunca tengo al sensación de haber decidido racionalmente que voy a escribir determinada historia. por el contrario, ciertos acontecimientos o personas, a veces suelos o lecturas , se me imponen súbitamente y exigen mi atención . Por eso hablo tanto de los elementos puramente irracionales en la producción literaria . Creo que esa irracionalidad debe llegar también al lector. Me gustaría que mis novelas se leyeran de la misma manera que yo leo las novelas que amo. Las novelas que me han hechizado son historias capaces de aniquilar completamente todas mis facultades críticas y que me dejan allí, en suspenso, cuando el elemento intelectuales se disuelve en la acción, en historias que seducen al lector no por sus ideas, sino por su color, las emociones que inspiran, por su elemento sorpresa y todo el misterio y suspenso que sean capaces de generar.( “ Entrevistas a escritores”, El Ateneo, 1996)
La vocación literaria no es un pasatiempo, un deporte, un juego refinado que se practica en los ratos de ocio. Es una dedicación exclusiva y excluyente, una prioridad a la que nada puede anteponerse, una servidumbre libremente elegida que hace de sus víctimas (de sus dichosas víctimas) unos esclavos.
La vocación artística es una predisposición de oscuro origen, que lleva a ciertas mujeres y hombres a dedicar sus vidas a una actividad para la que, un día, se sienten llamados, obligados casi a ejercerla, porque intuyen que sólo ejercitando esa vocación -escribiendo historias, por ejemplo- se sentirán realizados, de acuerdo consigo mismos, volcando lo mejor que poseen, sin la miserable sensación de estar desperdiciando sus vidas. ("Cartas a un joven novelista", Ariel-Planeta, 1997)
Mi trabajo es para mí una cosa muy absorbente, escapa a las horas que paso en el escritorio y me come la vida también. Un libro, por ejemplo, es para mí una dedicación exclusiva. Las horas que estoy haciendo otras cosas advierto que sigue siendo el libro una preocupación latente, que no se aparta nunca. Escribir un libro es casi una droga, una forma de adicción a una preocupación , a un método, a un estilo de vida. Pero al mismo tiempo, eso se convierte en una manera de vivir. Lo importante no es tanto publicar los libros, sino escribirlos.Por eso apenas termino un libro intento iniciar otra cosa para llenar ese vacío que puede ser angustioso. Y es normal, si uno ha pasado años escribiendo un libro, ha estado familiarizado, integrado a algo que de pronto se va. Entonces procuro empezar una cosa muy distinta. Por ejemplo, "La Guerra del Fin del Mundo" e inmediatamente comencé a hacer, en otro estilo, una obra de teatro que ya está casi terminada. Una Cosa de humor, una farsa , algo totalmente distinto a "La Guerra del Fin del Mundo", situada en otro ambiente, con otra técnica literaria. Era una manera de cortar así de una vez por todas con el mundo de Canudos en el Brasil del siglo 19.("Siete Días",1982)
Creo que el novelista es ante todo aquel que no está satisfecho con la realidad, aquel hombre que tiene con el mundo una relación viciada, un hombre que por alguna razón, en determinado momento de su vida, ha sentido que surgía entre él y la realidad una especie de desacuerdo, de incompatibilidad. Si estuviera satisfecho, si se sintiera reconciliado con el mundo, si la realidad lo colmara, es evidente que no intentaría esa empresa de crear nuevas realidades, de vrear realidades imaginarias y ficticias.Así, la primera comprobación que haria yo desde el puntoi de vista del novelista es la de que ese hombre es un rebelde, es un hombre en desacuerdo con su sociedad, con su tiempo, o con su clase, un hombre que no está satisfecho con el mundo.Un novelista es un hombre con un estatuto social igual a los otros hombres, que padece las mismas miserias y que goza de las mismas alegrías que otros hombres, y a la vez hay en él como otro hombre, siempre frío, siempre alerta, que acumula estas experiencias fríamente, las selecciona, desecha algunas, almacena otras en la intimidad de su conciencia, y más tarde se sirve de ellas, las devuelve al mundo en forma de ficciones. Si la vocación del novelista llega a ser una necesidad tan imprescindible, una necesidad de carácter vital, entonces se diría que ese rebelde es también un esclavo, que ese hombre que se halla en desacuerdo, en pugna con la realidad, está frente a su propia insatisfacción, es decir, frente a su propia vocación, en situación de servidumbre, de esclavitud. Es como si esa vocación nacida de una manera un tanto leve, y que luego se fue acrecentando, inoculara en él una presencia extranjera que lo fuera invadiendo, colonizando, tiranizando.

1 comentario:

LA ESFERA CULTURAL dijo...

Cierto que es una droga y que con ella nos enganchas Mario